domingo, 20 de mayo de 2012

Una pequeña introducción a este problema

Las barras bravas nacen con la internacionalización del deporte; en ese proceso asumen la xenofobia, el racismo y el nacionalismo; y se convierten en el complemento de autodefensa que los equipos requieren para sus movimientos. Allí nace la necesidad de financiar su desplazamiento, constituyéndose esta economía de la hinchada, que se nutre de fuentes santas, y no santas… Históricamente la violencia en la cancha fue procesada mediante una institucionalidad fuerte y legitima (FIFA), una legislación compuesta por 17 reglas y la política del Fair play. Con ello se desplazó hacia los graderíos, pero luego fue controlada con la separación física de las hinchadas en el estadio, la distribución de los espectadores en lugares exclusivos, el uso de asientos numerados destinados a personas identificadas y las cámaras de video, entre otras. Hoy la violencia está en las afueras de los estadios, donde se confunde la violencia propia del fútbol con la violencia de la sociedad. Por eso es imprescindible un gran acuerdo alrededor de los actores principales, como fue lo que ocurrió con el “informe Taylor” de Inglaterra, que logró reducir sustancialmente la violencia de los hooligans. Se requiere una legislación antiviolencia en el deporte, una policía especializada en eventos masivos; hay que transparentar la economía del fútbol y establecer un pacto público y abierto entre la dirigencia, los medios de comunicación, la empresa privada, las barras y los jugadores, los hoolingans, una de las barras mas representativas en el fútbol mundial por los desmanes que protagonizaban, nos pueden explicar un poco mejor en este video: https://www.youtube.com/watch?v=_WuLOvSMkcc Bibliografía:  Barras Bravas y de la Violencia Ligada al Fútbol". Santiago de Chile. [Consultado 18 de marzo de 2012]

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